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Entre Pizarrones y Publicidad

Corría el año 2002 y la crisis apretaba.
La gente andaba triste y sin dinero en el bolsillo. Muchos quedaron sin trabajo y había que ingeniarse para conseguir alimentos a precios bajos.

Tenía un almacén de comestibles y una persona conocida que ordeñaba algunas vacas, me ofreció leche suelta para vender en mi negocio. Eran épocas de poco dinero, mucha gente buscaba precios bajos y alimentos sueltos, que eran más baratos que los envasados.

"Hay leche suelta y atada"

Hay leche suelta y atada



Inicié la venta de “leche suelta”(en botellas plásticas) y con la idea de llamar la atención y sacarle una sonrisa a la gente, coloqué un pizarrón que decía: “Hay leche suelta y atada”. 


Los semáforos de la esquina se encargaron del resto. La gente tenía que detenerse, leían el pizarrón y reaccionaban con hilaridad.


El anuncio causó un impacto increíble!... las personas entraban al local con una sonrisa, me pedían “dos bolsas de leche atada” o traían una botella plástica vacía para llevar la “leche suelta”. Además, hacían sus compras con otro ánimo.


Nota:

La venta de leche suelta(sin industrializar), ya estaba prohibida, pero ante una crisis tan grande, las autoridades “hacían la vista gorda” y no efectuaban los controles correspondientes.


“Ford Corcel 1 Vendo  o cambio por Zapallos”


Ford Corcel 1 Vendo o cambio por Zapallos

En la década del 70, mi padre hacía fletes con un “camioncito” Ford y en un momento se detiene en un barrio de nuestra ciudad y percibe que los transeúntes se reían cuando pasaban por el vehículo.


Intrigado, revisó el camión para ver que estaba ocurriendo y encontró en la parte trasera un improvisado cartel escrito en un pedazo de cartón que decía: “Vendo o cambio por Zapallos”.


Inspirado en esa anécdota y casi 40 años después coloqué a la venta un Ford Corcel 1 y escribí en un pizarrón: “Ford Corcel 1 - Vendo o cambio por Zapallos”.


A las 48 horas llegó un señor y me preguntó: “¿Cuántos Zapallos quiere por el Corcel?


Allí mismo cerramos el negocio y vendí el auto.


Si has sonreído leyendo el Post… el objetivo está cumplido.


En su momento, tuve 11 pizarrones en el frente de mi negocio. Pizarrones que trabajaban día y noche, sin descanso, sin cobrar sueldo ni horas extras y que continúan siendo muy efectivos para vender.


Vivimos otros tiempos, donde la Publicidad Digital ha ganado terreno y está presente en todos los dispositivos que se usan hoy en día.


Ahh… me olvidaba, mi Provisión se llamaba “El Orejano”.


Quizás mis nietos lean algún día estas anécdotas de “boliche”.


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